EXPOSICIÓN PICTÓRICA: RETRACTVS

Obra de Juan Barragán y Diego Rodarte Planter. Exhibiéndose actualmente en la Casa Museo López Portillo, ubicado en la calle Liceo 177 (esq. San Felipe) Zona Centro. Guadalajara, Jalisco.

retractvs

RETRACTVS
(Retractus: Retrato)

El término nos remonta a uno de los nichos más explorados en la historia de la pintura, desde nuestros ancestros hasta culturas milenarias de otras latitudes. La búsqueda de la comprensión de los sentimientos humanos generó un interés por la fisonomía de las emociones, buscando a través del retrato perpetuar el recuerdo de una persona y su esencia.

Diego Rodarte Planter es un artista con un lenguaje particular, el cual abarca una plétora de elementos simbólicos que aluden a aspectos personales del artista, sin embargo uno de los rasgos mas notorios es su paleta, en la cual podemos ver una exploración hacia una gama de tonos grisáceos, en el tratamiento de las carnaciones, influencia recurrente de los grises en la obra de Lucian Freud; citando a este último: “I want paint to work as flesh“, o bien :”As far as I’m concerned, the paint is the person. I want it to work for me just as flesh does“.


También se aprecia la influencia de Francis Bacon a través del filtro en la mirada de artistas como Javier Campos Cabello o Martha Pacheco, tres de los artistas más admirados por Rodarte. Transiciones del hiperrealismo hacia una solución pictórica mas expresiva, con elementos tomados de la era digital, y cuerpos cuya piel simboliza el pathos y el ethos de este joven artista; la sublimación de lo que permanece oculto y que aflora en la manera mas palpable, mas evidente. Ojos que observan desde un espacio reducido, llamaradas que lasceran un paisaje derretido, diálogos de imágenes que aunque divididas nos remiten a un instante suspendido en la fugacidad de la memoria; en cuadros por segundo la imagen actúa como receptor de lo que ocurre en el vacío. Números que nos dicen el momento exacto en que ocurren los hechos (la fotografía no basta como testigo). Sus obras nos muestran una línea muy frágil entre el interior y lo exterior, nos pone al filo de las emociones de una manera cruda y delirante, entre el sueño y la tensión de la vigilia, la paranoia, sus manías. Los paisajes se muestran abiertos como prometiendo un futuro disociado del espacio-tiempo; el escape de una realidad que está próxima a la locura, la agonía de lo inevitable.

Los personajes de Juan Barragán habitan un mundo donde confluyen metáforas con todas las interpretaciones posibles, la metamorfosis de cada uno de estos retratos se genera a partir de un mismo rostro, una fisonomía que el artista usa como si se tratase de un fetiche, pero que va moldeando a su antojo mediante capas y veladuras donde la psique distorsiona lo que se consideraba el origen, el inicio de la búsqueda. Algunos de sus personajes parecen extraídos de alguna fiesta underground. La ironía y el juego de palabras en los títulos de su obra son característicos de una mirada inquisitiva que flagela mediante el sarcasmo, la solemnidad de ciertos temas y los hace suyos. Barragán explora en cada obra el proceso que llevaría a darle vida a un variado número de personajes, al final solo vemos la capa exterior, como si cubriendo las distintas facetas de la imagen intentase tocar la superficie de sí mismo, máscaras que nos ayudan a permanecer inamovibles, irreconocibles desde el exterior, pero vulnerables e intactos hacia el interior, como nos dice Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray : “Creo que el arte oculta al artista más que lo descubre”.


Barragán construye el Espacio vital de seres que encarnan una contradicción, personajes decadentes que deambulan entre la sensualidad, lo erótico y lo blasfemo, en paisajes desolados donde solo existen dos, el espectador y su reflejo proyectado en la psicología del personaje. En su obra notamos la influencia del surrealismo en un ligero coqueteo con el Manga japonés y de artistas como René Magritte, William Blake, Salvador Dalí y algunos otros que surgieron en su panorama durante sus estadías en la ciudad de Nueva York. Barragán es un joven talento cuyas armas nos auguran el futuro de un lenguaje vasto en cuanto a simbolismo, el cual no manifiesta una raíz específica pero que está anclado en la psicología de sus propias interpretaciones.

Ambos artistas reúnen en esta muestra visiones muy específicas con reflexiones apartadas una de la otra, pero cuyo hilo conductor es la cristalización de un instante en la realidad de cada uno de sus personajes, y finalmente nos llevan a conocer facetas de la psique del artista y las emociones humanas proyectadas en el misterio y la atmósfera de cada obra.

Mario Cinquemani

Actualización:
La exposición se extenderá hasta el 14 de octubre.

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