ASOMARTE CINCO ARTISTAS JÓVENES EN EL EX CONVENTO DEL CARMEN – SEMANARIO

“Aún restan dos semanas, hasta el 10 de mayo, para visitar las exposiciones temporales que colman el inmejorable espacio del ex Convento del Carmen de Guadalajara (Av. Juárez 638, entre las Calles Ocho de Julio y Pavo), con pinturas de calidad variopinta pero meritoria, fruto de cinco creadores; todos, menos uno, aún veinteañeros.

A juicio del que esto escribe, las palmas son para Diego Rodarte (1984), oriundo de la Ciudad de México, aunque vecino de Guadalajara desde la infancia, colaborador y discípulo aventajado del pintor Enrique Monraz, de muy reconocida trayectoria. “Ausencia, presencia, distancia y tiempo” es el título de esta muestra, instalada en la muy digna sala poniente del segundo nivel del recinto, donde se ofrece al espectador una veintena de cuadros de formatos regulares y grandes, que hacen gala de la destreza de Rodarte para el dibujo académico y vigoroso, especialmente aplicado en la anatomía del cuerpo humano, sobre todo de los rostros, caracterizados con cruda fidelidad, a la manera de eso que los duchos llaman hiperrealismo. Es curioso, y ya el tiempo dirá si no es perjudicial para la conservación de estas obras, que el trazo y los pigmentos de no pocas de dichas pinturas descansen en pliegos de papel corriente, aunque bien adherido a planchas de madera, para crear un efecto visual que se relacione “con mi vivencia como un ciudadano de 25 años en Guadalajara”, a decir del artista.

El mejor espacio del ex Convento, las dos salas del primer nivel, fue para la obra de Alfredo Gutiérrez (Tijuana, 1982), de indiscutible capacidad y futuro en la plástica, aunque en proceso de madurez y desarrollo. Afiliado a eso que algunos llaman ‘arte urbano’, se vale de temas inspirados en el paisaje citadino, abordados, en el caso presente, de una manera mordaz, pues como reza el título de la exposición, ‘Se vende’, muchos inmuebles en espera de un comprador sufren los efectos corrosivos de la incuria, se llenan de soledad y polvo, y se convierten en madriguera de vagabundos o en basureros infectos. Para describir tales temas, Gutiérrez apela a diversos medios, como el dibujo, el grabado, el óleo, el aerosol y las técnicas mixtas. Como un capricho suyo y licencia de los administradores del recinto, el muro sur del primer piso se ha utilizado como soporte para una pinta en colores de aerosol, un grafiti intitulado ‘Un abrazo citadino’.” Vía: semanario.com.mx

25 abril 2009 semanario

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